12 de mayo de 2023

XV Concurso de Poesía y Relato corto Francisco Salinas

Este año hemos celebrado el XV Concurso de Poesía y Relato corto Francisco Salinas con el tema: "El camino". En la modalidad de Relato corto, la ganadora ha sido Sara Abd El Razek, de 2º de Bach. B con su relato "La tormenta". La modalidad de Poesía este año ha quedado desierta.

La tormenta

Silenciosamente observas cómo las gotas de agua caen sobre el alféizar y mojan todo lo que tienen cerca, mas no haces el mínimo amago por cambiar tus libros de lugar. Quizá si se mojan, se desdibujen las palabras que contienen y se mezclen las letras, creando nuevas combinaciones carentes de significado lógico. Así, al día siguiente podrías crear nuevas formas con los restos que queden de las hojas, dibujando flores con nombres de personajes que deberías aprenderte o creando rostros utilizando la tinta esparcida. Siempre fuiste capaz de transformar lo que otros consideraban destrozos, de arreglar lo roto para proporcionarle una belleza de la que carecería en otras manos.

Observas hasta el mínimo detalle a través de tu ventana, desde los niños del parque que corren para intentar resguardarse de la lluvia, hasta el anciano sentado en el porche de su casa, disfrutando del sonido de las gotas al caer. Siempre te ha parecido curioso cómo el paso de los años hacía que las personas apreciaran más los breves momentos como estos. Para un niño, una tormenta era un final de juego. La lluvia entorpecía sus pasos, les provocaba dificultad para jugar como hacían normalmente, pero más que nada era una señal de “me van a castigar si llego a casa empapado”. Para otros, la lluvia era un momento de enajenación, una pausa en sus vidas para contemplar el fenómeno atmosférico donde observaban el flujo del agua caer sobre sus vidas, limpiando cualquier signo de malestar para llevárselo consigo al mar.

La lluvia siempre ha sido para muchos una forma de purificación, un baño de lágrimas que, una vez comienza, sólo termina con una serenidad en el pecho, difícil de encontrar de otra forma. Las gotas borran cada preocupación, cada mancha de suciedad que marca a la ajetreada ciudad, para dejarla con un olor a frescura y novedad.

Cuando la lluvia cesa, los niños vuelven a salir y, aunque los columpios están mojados, ellos se las arreglan para jugar entre ellos, bajo la atenta mirada del anciano aún sentado en el exterior. Se te pasan por la cabeza miles de cosas en las que podría estar pensando cuando le ves sonreír. ¿Se estará acordando de su propia infancia? La lluvia es, sin duda, un arma de doble filo. Puede evocarte recuerdos, pero si estos no son buenos, va a obligarte a recordarlos cada vez que te inunde su sonido. Pero la sonrisa del hombre tiene un matiz de nostalgia, de felicidad. ¿Acaso aquellas gotas, además de moléculas, contienen memorias preciadas para él? Quizá le recuerden a un momento de felicidad en su juventud, a un baile bajo la lluvia, a un beso vaporoso que se funde con cada gota que cae. La lluvia, como un gato en un arenal, deja su huella allá donde caiga.

Sin embargo, aquella atmósfera en la que se veía sumido el paisaje frente a ti cambia radicalmente con el sonido de un trueno y una farola al romperse. Los niños, antes con unas sonrisas de gozo, manifiestan una expresión de susto y vuelven a refugiarse en sus casas. ¿Acaso la tormenta sólo era divertida si llovía? ¿Acaso lo único agradable era la tranquilizante lluvia y no el grito de luz que se revelaba en el cielo? El anciano, quien había tenido una expresión de tranquilidad durante toda la escena, se refugia en su casa, mirando con miedo las farolas más cercanas a él. ¿Por qué asustan tanto las roturas?

Tomas tu chaqueta y bajas, introduciéndote en la escena que habías estado observando sigilosamente. Te acercas a la farola rota y adviertes las miles de piezas en las que se ha convertido, cada una reflejando una parte del parque. Un trozo de cristal refleja los columpios, otro refleja las escaleras que llevan a la zona de bancos, mientras otro refleja una imagen borrosa de tu casa, debido al barro que llena el suelo sobre el cual están las piezas de la farola. Tu mente no puede evitar divagar. ¿Acaso, después de tantos años alumbrando el parque cada noche, una rotura ha causado tanto rechazo en los que se dejaban alumbrar durante tantos años por esa vieja farola? La pena te inunda mientras tomas una a una las piezas que se han caído, ya que hay algunas que han soportado la rotura y siguen unidas, intentando expandir los rayos de luz que contienen en su interior a pesar de las fisuras. Cada trozo lleva grabado el paso del tiempo, el soportar tormenta tras tormenta para poder iluminar a aquellos que con un simple estallido han dejado de admirarla.

Te parece curioso cómo una simple rotura provoca que las cosas sean percibidas como inservibles, cuando en realidad solamente cambia su uso o su imagen. ¿Qué importaba si los cristales de la farola estaban rotos si aún podía alumbrar la calle? Sólo había cambiado su aspecto, entonces, ¿por qué se alejaron todos de ella si seguía haciendo su trabajo correctamente? Roto no tenía por qué ser sinónimo de horrible, de miedo. Escudriñaste un trozo de cristal, pensando en miles de formas en que te parecía valioso, una pieza preciosa. Ese trozo de cristal pertenecía a una farola, una farola que está en un camino que recorrieron miles de personas antes. Piensas en todas las posibilidades, en todas las escenas e historias que podría haber presenciado esa misma pieza antes de convertirse en un trozo de cristal roto, infravalorado. Cada trozo caído tiene una historia que se acaba de perder en una tormenta de destrozos olvidados. Olvidados en un mar de minúsculas gotas que inundan la ciudad.

La esencia para ti reside en ese cambio abrupto que se produce, ya que muestra la fragilidad que se ha ido adoptando por el camino. Porque incluso la tormenta pasa por un proceso que la lleva desde lejanos mares hasta pequeñas ciudades. Esos pasos son los que permiten la ruptura, la cual más que un cambio desagradable es tan solo un paso más que uno debe abordar.

Sara Abd El Razek
2º Bach. B

Aprovechamos esta entrada para dar la enhorabuena a la ganadora

y para agradecer a los participantes su implicación en esta edición.   

21 de abril de 2023

Día del libro: CAMINOS

"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar."
Antonio Machado

A lo largo de la historia de la literatura, el camino ha sido una metáfora recurrente para hablar de la vida y de sus vicisitudes; así, con los libros hemos recorrido caminos de aprendizaje, de experiencias, de memoria; caminos de penalidades, de dolor, de miedo; caminos de paz, de amor, de felicidad… Porque, como nos recuerda Pascual Duarte, 

Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquellos gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente; estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defenderse.

Camilo José Cela, La familia de Pascual Duarte

 
  

—Hijos, en realidad, todos tenemos un camino marcado en la vida. Debemos seguir siempre nuestro camino, sin renegar de él —decía don José—. Algunos pensaréis que eso es bien fácil, pero, en realidad, no es así. A veces el camino que nos señala el Señor es áspero y duro. En realidad, eso no quiere decir que ese no sea nuestro camino. […]

Prosiguió diciendo cosas del camino de cada uno, y luego pasó a considerar la infelicidad que en ocasiones traía el apartarse del camino marcado por el Señor por ambición o sensualidad. Dijo cosas inextricables y confusas para Daniel. Algo así como que un mendigo podía ser más feliz sin saber cada día si tendría algo que llevarse a la boca, que un rico en un suntuoso palacio lleno de mármoles y criados. «Algunos —dijo— por ambición, pierden la parte de felicidad que Dios les tenía asignada en un camino más sencillo. La felicidad —concluyó— no está, en realidad, en lo más alto, en lo más grande, en lo más apetitoso, en lo más excelso; está en acomodar nuestros pasos al camino que el Señor nos ha señalado en la Tierra. Aunque sea humilde».

Miguel Delibes, El Camino


  

  


Ha pasado el tiempo y han cortado los árboles. Desaparecieron los álamos del río, como los últimos olvidados de un mundo perdido. El extraño y misterioso sendero que llevaban escondido entre sus raíces, aquella ruta que seguían o que dejaban tras de sí, como una estela invisible -¿cómo saberlo ahora exactamente?-¿dónde quedó? ¿Qué ruta era aquella, adónde conducía? […]

Íbamos a veces, en aquel tiempo, hollando el sendero con palos, levantando el polvo rojizo de la tierra, como si inconscientemente, por entre las rutas heladas que marcábamos con nuestras varas, fuera a aparecer el dorado y deslumbrante sendero que no he podido aún desentrañar. Y me viene a la memoria aquel olor, y aquella luz, en vísperas ya de retornar al colegio, cuando buscábamos hojas caídas y doradas, por ver quién encontraba la mayor. Y también allí debajo, en la húmeda tierra de septiembre, imaginando las raíces y los ocultos arroyos de los gnomos, presentía el latido de una extraña y maravillosa ruta (acaso sólo un resplandor, un instante de sol, antes de llegar la noche).
Ana María Matute, “El camino” (cuento)
 

  

 

Hacia aquí nos dirigimos todos, esta es la última morada, y vosotros gobernáis los más amplios reinos del género humano. También ella, cuando en su madurez haya vivido los años que por derecho le correspondan, estará bajo vuestra jurisdicción; como un regalo os pido su disfrute. Pues si los hados niegan el permiso a mi esposa, tengo la certeza de que no quiero volver: gozaos con la muerte de los dos. […]

A través de los mudos silencios cogen un sendero inclinado, empinado, oscuro, lleno de negras tinieblas. Y no estaban lejos del límite de la tierra de arriba: aquí, temiendo que le faltaran las fuerzas y deseoso de verla, el enamorado volvió los ojos; y al punto ella cayó hacia atrás y, tendiendo los brazos y luchando por ser cogida y por coger, la desgraciada nada agarra a no ser el aire que se retira.

Ovidio, Metamorfosis, libro X 
(Mito de Orfeo y Eurídice)

También queremos usar esta imagen como símbolo del viaje real y recorrer alguno de los caminos que cruzan nuestra comunidad y nuestra provincia, y que nos han convertido en un lugar de encuentro y de encrucijadas: el camino de Santiago, la ruta de la Plata, el camino del Cid… Sin olvidar los caminos que entrelazan paisajes de la naturaleza, tan rica y diversa tanto en Castilla y León como en Salamanca: el Camino del agua, el Camino de las raíces, el Camino de los prodigios, etc.


Todos decían que entre Burgos y León se ponía a prueba la determinación de los peregrinos por llegar a Compostela. Pueblos pequeños y distancias enormes, siempre el mismo paisaje, con muchas millas ya en las piernas pero aún lejos del objetivo final. Lo más duro del Camino. Una vez en León, ya casi se podía vislumbrar la raya de Galicia, última parte del trayecto. Y entrados en Galicia, ya nadie se rendía porque Santiago te empujaba por su tierra hacia el destino.

Alcanzar León era como tener por la mano la victoria sobre el Camino.

Fernando Lalana, ¡Buen camino, Jacobo!

Porque seguimos soñando caminos, os invitamos este año a recorrer esta selección de títulos que tenéis disponible en el vestíbulo del instituto. Con ellos queremos festejar doblemente el 23 de abril, “Día del libro”, y “Día de la comunidad de Castilla y León”.

¡BUEN CAMINO A TODOS!

Escucha "Episodio 2 - Salinas y el camino" en Spreaker.

Desde aquí damos las gracias a los alumnos participantes: 
Lectores: María Obeja, Jaime Camiñas, María Navarro, Naia Montes, Aroa Varas.
Fotografía podcast: Irene Bustos

17 de abril de 2023

Recital poético

 Os invitamos a disfrutar de estos vídeopoemas, que proceden del trabajo y de la ilusión de un grupo de alumnos que todavía creen que la poesía tiene futuro. Son palabras cargadas de magia y son voces llenas de emoción. Son un reto y una esperanza. Bajo la batuta de Carlos Espinoza y de Carolina Castaño, los alumnos del IES Francisco Salinas nos demuestran que sí son buenos tiempos para la lírica.


También podéis acceder al vídeo a través del siguiente código QR:

11 de abril de 2023

Plantas tóxicas

Los alumnos de Cultura Científica de 4º ESO han preparado una exposición, que habéis podido ver en el vestíbulo del instituto, sobre plantas tóxicas de nuestro entorno: el acebo, las adelfas, el matalobos, la burundanga, la cicuta, etc. A través de sus investigaciones, hemos aprendido que, en función de la dosis ingerida, pueden ser peligrosas o beneficiosas;  y que algunas son ornamentales y, por lo tanto, frecuentes en parques y jardines. 

 Ahora, para que podáis saber más y tener acceso a las fichas que han preparado, nos invitan a conocer el catálogo digital, que podéis consultar en los siguientes enlaces:

Pulsa aquí

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27 de marzo de 2023

Se ha dicho...

“Lo que hacemos en el mundo del teatro

…es un acto de creación de vida.”


Samiha Ayoub 

"El teatro en su esencia original es un acto puramente humano basado en la verdadera esencia de la humanidad, que es la vida. En palabras del gran pionero Konstantin Stanislavsky: "Nunca entres al teatro con barro en los pies. Deja el polvo y la suciedad afuera. Deja tus pequeñas preocupaciones, disputas, pequeñas dificultades con tu ropa exterior - todas las cosas que arruinan tu vida y desvía tu atención de tu arte - en la puerta". Cuando subimos al escenario, lo subimos con una sola vida dentro de nosotros para un ser humano, pero esta vida tiene una gran capacidad de dividirse y reproducirse para convertirse en muchas vidas que transmitimos en este mundo para que cobre vida, florezca y esparza su fragancia a los demás.

Lo que hacemos en el mundo del teatro como dramaturgos, directores, actores, escenógrafos, poetas, músicos, coreógrafos y técnicos, todos nosotros sin excepción, es un acto de creación de vida que no existía antes de subirnos al escenario. Esta vida merece una mano cariñosa que la sostenga, un pecho amoroso que la abrace, un corazón bondadoso que la simpatice y una mente sobria que le proporcione las razones que necesita para continuar y sobrevivir."

Fragmento del Mensaje Día Mundial del Teatro 2023

Autora: Samiha AYOUB, actriz egipcia


Puedes leer aquí el mensaje completo.

21 de marzo de 2023

Día Mundial de la Poesía

 

Con motivo del Día Mundial de la Poesía, os anunciamos que esta semana, el viernes 24, tendremos un recital poético en el instituto. Contaremos con la poetisa Laura Sierra Sánchez, quien, para abrir boca, nos invita a degustar una de sus creaciones.

8 de marzo de 2023

Heroínas anónimas, forjadoras de historias

Mientras el sueño llegaba, la noche se poblaba con las historias y los sucesos que mi abuelo iba contando: leyendas, apariciones, asombros, episodios singulares, muertes antiguas, escaramuzas de palo y piedra, palabras de antepasados, un incansable rumor de memorias que me mantenía despierto, el mismo que suavemente me acunaba. Nunca supe si él se callaba cuando descubría que me había dormido o si seguía hablando para no dejar a medias la respuesta a la pregunta que invariablemente le hacía en las pausas más demoradas que él, calculadamente, introducía en el relato: «¿Y después?».

Tal vez repitiese las historias para sí mismo, quizá para no olvidarlas, quizá para enriquecerlas con peripecias nuevas. En aquella edad mía y en aquel tiempo de todos nosotros, no será necesario decir que yo imaginaba que mi abuelo Jerónimo era señor de toda la ciencia del mundo. Cuando, con la primera luz de la mañana, el canto de los pájaros me despertaba, él ya no estaba allí, se había ido al campo con sus animales, dejándome dormir. Entonces me levantaba, doblaba la manta, y, descalzo (en la aldea anduve siempre descalzo hasta los 14 años), todavía con pajas enredadas en el pelo, pasaba de la parte cultivada del huerto a la otra, donde se encontraban las pocilgas, al lado de la casa.

Mi abuela, ya en pie desde antes que mi abuelo, me ponía delante un tazón de café con trozos de pan y me preguntaba si había dormido bien. Si le contaba algún mal sueño nacido de las historias del abuelo, ella siempre me tranquilizaba: «No hagas caso, en sueños no hay firmeza». Pensaba entonces que mi abuela, aunque también fuese una mujer muy sabia, no alcanzaba las alturas de mi abuelo, ese que, tumbado debajo de la higuera, con el nieto José al lado, era capaz de poner el universo en movimiento apenas con dos palabras. Muchos años después, cuando mi abuelo ya se había ido de este mundo y yo era un hombre hecho, llegué a comprender que la abuela, también ella, creía en los sueños.

Otra cosa no podría significar que, estando sentada una noche ante la puerta de su pobre casa, donde entonces vivía sola, mirando las estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas palabras: «El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir».

No dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema y última despedida, el consuelo de la belleza revelada.

José Saramago,

De cómo el personaje fue maestro y el autor su aprendiz.

(Discurso de aceptación del Premio Nobel 1998)

Reconstruir el pasado es una tarea compleja, laboriosa y resbaladiza, no importa qué aspecto de ese pasado nos interese. Los historiadores se basan, en muchos casos, en fuentes escritas, pero existen otro tipo de fuentes: las orales.

Los estudiantes de 4º ESO del programa British Council-MEFP-JCyL han recopilado la historia de vida de sus abuelas, nacidas entre los años treinta y cuarenta del siglo XX.  Han realizado historias que contemplan parte de estas vidas puesto que han delimitado la investigación a un periodo de su trayectoria vital (infancia y juventud) pero, a la vez, han realizado una exploración profunda de la misma. Es la memoria de una colectividad, de una generación de mujeres, que es mucho más que la suma de memorias individuales.


NO OS LO PERDÁIS  EN EL VESTÍBULO DEL INSTITUTO